Pero la sexualidad no solo se enseña respondiendo a preguntas cotidianas, sino sobretodo a través de nuestras actitudes diarias, del trato con nuestra pareja, del respeto que mostramos hacia los demás, de nuestras formas de expresar cariño, de la aceptación de las pequeñas decisiones que nuestros hijos van tomando y en general, de las maneras en que exteriorizamos afecto hacia los demás. Enseñar una sexualidad sana tiene que ver con amor, respeto, empatía, y eso lo aprenden los niños cuando los tratamos de esa misma manera. Si les enseñamos a quererse a sí mismos y a respetar su cuerpo, ellos aprenderán a respetar a los otros, sus cuerpos y sus sentimientos.
Algunas veces los papás nos asustamos de los juegos de nuestros pequeños cuando son abiertamente sexuales, pues nos parece estar ante futuros problemas de índole sexual. Debemos saber que entre los tres y los cinco años, tratar de ver desnudo al compañero de juego, observar los genitales y tocarse el cuerpo, es parte del desarrollo normal del niño. En el fondo se trata de curiosidad por las diferencias entre los géneros. En lugar de actuar de manera descontrolada, amenazando con castigarlos o castigándolos, es bueno tener en mente algunos recursos educacionales.
Los siguientes enlaces ayudan a que el niño pueda identificar de una manera clara lo que es sexualidad, así como también aprenden de una manera didáctica:
El siguiente enlace explica como poder tener una comunicación con los pequeños de acuerdo al tema sexualidad:
"La sexualidad un tema para todos"



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